SANTORAL

jueves, 4 de abril de 2024

ORACION A LA VIRGEN APARECIDA PARA CASOS DESESPERADOS



¡Nuestra Señora de la Concepción Aparecida!
¡S
anta Mujer revelada por Dios, nuestro Padre Eterno, 
que habrías de aplastar la cabeza de la serpiente
en tu Concepción Inmaculada! a Ti clamo con amor, 
¡María, elegida desde toda la eternidad
para ser Madre del Verbo Eterno y abogada nuestra! 
a Ti te entrego mi amor, a Ti me doy en cuerpo y alma. 

¡Dada como Madre a todos los hombres sobre el calvario,
en la persona de san Juan, Apóstol y Evangelista! 
a Ti llegamos suplicantes a solicitar tu santo auxilio 
en estos tristes momentos en los que nos encontramos, 
queremos pedirte alejes de nosotros el desaliento 
y nos resguardes bajo tu Manto de Amor y Esperanza. 
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¡Querida Madre, Nuestra Señora Aparecida!
Tú que nos amas y nos guías todos los días
Tú que eres la más bella de las Madres
a quien amo con todo mi corazón, 

no dejes que sufra más, lléname con tu benéfico amor 
y dame tu amoroso y muy eficaz auxilio de Madre. 

 
Te pido una vez más y con toda mi confianza
que me ayudes a alcanzar lo que tanto preciso,
que me des solución a este grave problema

del que yo por mi mismo-a no puedo salir 
y me desespera, me quita el sueño y causa tanto dolor: 

(haz ahora, con mucha fe y esperanza, la petición). 

Sé que me ayudarás, Madre amada,
sé que me llenaras de bendiciones y me regalarás tu favor, 
pues tu amor hacia nosotros, tus hijos, es grande, 
tu preocupación por nosotros los hombres es verdadera
y siempre, cuando a Ti clamamos llenos de amarguras,  
acudes con tu singular ayuda y nos das tu protección. 

Señora mía, por tu poderosa intercesión, por tu generosidad
y por el amor que tienes hacia tu Glorioso Hijo, mi Señor Jesús, 
haz que nuestras tribulaciones y graves problemas
sean resueltos favorablemente o al menos más llevaderos. 

Madre, bajo tus pies deposito mis peticiones,
mi desconsuelo, mis males, angustias y dolores,
acógelos con la ternura, dulzura y piedad
que nuestro Padre puso en tu Inmaculado corazón 
 y alcánzame para ellos la misericordia de tu amado Hijo, 
haz que en breve llegue a mí la solución que preciso 
para salir con bien de todo lo que me causa aflicción.  

Tú que eres alivio y consuelo de los afligidos,  
eres la mayor esperanza de los que en Ti confiamos, 
no nos dejes solos y desvalidos ante tanto problema y necesidad, 
tiéndenos tu muy milagrosa mano y sácanos de la adversidad, 
ampáranos y danos tus amorosos cuidados en todo momento,
sé nuestro refugio, nuestro apoyo y nuestra protectora, 
y, por favor, haz que en mi alma siempre brille tu estrella, 
acompáñame en mi duro caminar por esta vida
hasta que llegue la hora de mi muerte.
Te lo pido por nuestro Señor Jesucristo. Amén. +

Reza con entrega y devoción tres Salves y tres Avemarías.
Tienes que repetir la oración y los rezos durante tres días consecutivos. 

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