Oh
glorioso fray Martín, humilde y entregado,
que
desde tus primeros años
aprendiste
a caminar por los senderos del Señor,
firme
siempre en tu fe en Dios, celoso
por su gloria
y entregado
a la salvación de las almas
haz que
vivamos esa misma fe,
como
hijos de Dios que somos.
Oh milagroso San Martín de
Porres, ejemplo de caridad,
bendecimos y damos gracias al Señor
por el gran poder que se dignó
otorgarte
para remediar adversidades, necesidades y carencias,
para remediar adversidades, necesidades y carencias,
para sanar cuerpos y almas enfermas,
y concediéndote dominio sobre la
vida y la muerte.
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