Cuando estabas sentado cobrando impuestos
escuchaste la llamada del Señor: "sígueme",
escuchaste la llamada del Señor: "sígueme",
prontamente, te levantaste,
abandonaste todo, y con fe lo seguiste.
¡Oh Purísima Virgen!, bendita entre todas las mujeres, que fuiste preservada de toda culpa desde tu concepción por singular gra...