Oh glorioso y bienaventurado san Mauro,
venerable santo protector y
cuidador de los enfermos
qué llamado a la santidad desde
niño
te hiciste benedictino con solo doce años
para servir a Dios y seguir los caminos de Cristo,
te hiciste benedictino con solo doce años
para servir a Dios y seguir los caminos de Cristo,
y fuiste educado y cuidado por
el glorioso san Benito,
del que heredaste sus virtudes
y con caridad, penitencia,
obediencia y austeridad
