¡Oh excelsa Madre de Dios y Esperanza de los hombres!
tu fuisteis, eres y serás,
después de Jesús, toda mi esperanza.
Oh Madre buena y poderosa,
tu fuisteis, eres y serás,
después de Jesús, toda mi esperanza.
Oh Madre buena y poderosa,
oh madre de la Esperanza,
sabedor de que has recibido la misión divina de guardar,
guiar, ayudar, alegrar y consolar a las almas,
a ti acudo con inquebrantable fe e ilimitada seguridad.
sabedor de que has recibido la misión divina de guardar,
guiar, ayudar, alegrar y consolar a las almas,
a ti acudo con inquebrantable fe e ilimitada seguridad.
