Oh gloriosa y
bendita santa Bárbara,
mártir de Cristo
que fuiste sometida a duras pruebas
y, sin perder jamás
el valor, la firmeza y el ánimo
luchaste en el buen combate del Señor,
y te hiciste
fuerte contra los más terribles suplicios
para conservar tu
fe y pureza virginal,
tú que ahora
gozosamente ocupas sitio privilegiado en el Cielo
y eres la alegría
del Padre Eterno
y de la Santísima Virgen y los Ángeles y
Santos,
acuérdate de tus
fieles devotos
que aún estamos
batallando en las duras luchas de la vida
rodeados de
enemigos, peligros y necesidades
y danos gran santa, tu patrocinio, ayuda y
protección.
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