¡Oh dulce padre san Felipe Neri!,
que recomendabas gozosamente
la oración a nuestra Señora, La Virgen María,
como el medio más efectivo y singular
para obtener por su mediación la gracia de Dios,
tú que la llamabas Madre con todo tu corazón,
ofrécele también nuestros sentimientos de súplica,
de entrega y afectuosa veneración
de entrega y afectuosa veneración
y dile lo mucho que la amamos y necesitamos
para que tengamos cubiertas las necesidades,
tanto las del cuerpo como las del alma.
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