¡Gloriosísima
Santa Teresa de Jesús!,
que fuiste espejo de castidad
y pureza,
noble mujer abrasada
totalmente en el amor de Dios,
y por ello hija
suya predilecta;
valiente y entregada
alma inspirada por el Espíritu Santo
para reformar la
Sagrada orden del Carmen,
te ruego que me
alcances la poderosa protección de Jesús
y de su queridísima
Madre, María Santísima,
así como el perdón
de todas mis culpas y pecados,
ruega por este
humilde y fiel servidor
que desea de todo
corazón
participar de la
gloria reservada a las almas justas.
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