Santísima Virgen del Rosario de san Nicolás,
Virgen Madre de Dios, Celestial Madre de los hombres,
¡oh madre, Reina de nuestros corazones!,
dulce refugio donde cobijarnos cuando penamos
y consuelo piadoso de todos los afligidos
recíbenos en tus amorosas manos, cúbrenos con tu manto,
e intercede por nuestras muchas penas y aflicciones.
