Mi muy amado Señor del Milagro, ¡bendito seas!
abre tus ojos y mírame con piedad y misericordia;
hazme ver las cosas de este mundo con tal
indiferencia
que solamente contemple las tuyas
para que te
pertenezca del todo y me salve;
guía mi memoria, mi entendimiento, mis pensamientos
y mis pasos
por el buen camino
a fin de poder llegar un día a tu Santa
Gloria.
Escúchame, Señor Nuestro, Cristo crucificado,
mi dulcísimo Señor del Milagro, mi bien.



