Prodigioso y milagrosísimo Santo Niño de Atocha,
¡oh bendito Niño triunfante!
¡Oh mi siempre amado Niño poderoso!
Tú que eres del mundo encanto y alegría,
sé siempre mi refugio, mi protector y guía;
con tu dulzura llena mi corazón
en los fallos concédeme tu perdón,
en los sufrimientos tu auxilio y favor
y en los desasosiegos dame tu comprensión.
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