Oh glorioso san Vicente de Paul,
que tuviste un corazón grande y comprensivo,
que desbordabas amor, entrega y servicio
y por ello fuiste llamado padre de los pobres,
tú que inundado por el Espíritu de la Caridad
viste la
imagen de Jesucristo
en cada persona
doliente, marginada y necesitada
y con ellos
fuiste atento, cariñoso, misericordioso y previsor,
tu que tanto te preocupaste por los menos
favorecidos,
y pasabas los días pensando solo en ellos,
y pasabas los días pensando solo en ellos,
mira nuestras
carencias y danos tu amor y caridad.
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